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Conferencia-Debate en Nexo: “Comunicación en primates”

6 de Mayo de 2011
Publicado por Pilar Barbado Nieto

Estuvo con nosotros en Nexo Pablo Herreros, primatólogo, presidente de la Asociación Española para la Investigación y Divulgación de la Evolución Humana y la conducta animal, e investigador en el Parque de Cabárceno. Cantabria.

Pablo Herreros  enfocó su conferencia desde el punto de vista de que el estudio de las especies más cercanas al hombre filogenéticamente  puede ayudarnos a seguir la pista al origen de algunos de los comportamientos que consideramos más humanos, como por ejemplo,  el Lenguaje.

 Actualmente, ya sabemos que comunicarse no es sólo conducta humana.  Para todoss los organismos es interesante influir en la conducta de otros, y ésa es la principal función de la comunicación.

Pablo nos informó de un estudio de  principios de los años ochenta, realizado por Dorothy Cheney y Robert Seyfarth, en el que se proporcionaban pruebas empíricas sobre cómo un tipo de monos llevan a cabo diferentes llamadas  de alarma para avisarse unos a otros de la presencia cercana de depredadores, y de la vía por las  que éstos  se acercan:  por aire, tierra o a través de los árboles.  Estos sonidos ponen lógicamente en peligro al que los emite, de modo que en opinión de Pablo, es un comportamiento altruísta que tendría por objeto la protección del grupo. De hecho, está comprobado que esos sonidos no se producen cuando no hay congéneres a los que avisar.

Además, parece demostrado que entre primates que comparten hábitat, aprenden las señales de alarma unos de otros. Los monos diana, por ejemplo, se avisan  cuando hay seres humanos cerca.

Como sabemos, la comunicación está compuesta de vocalizaciones, pero también de gestos y posturas. Y  la discusión sobre el origen del lenguaje se divide entre los que creen que el origen  fueron los sonidos (las vocalizaciones) y los que piensan que  se encuentra en los gestos.

Entre los primeros, está Charles Darwin. Darwin creyó que el origen de la comunicación se encuentra en la expresión emocional: la vocalización procedería en primera instancia de la emoción; por ejemplo, un grito, ante la visión de un depredador, puede ser en principio una expresión de miedo por parte del emisor que a su vez sirve de señal al resto del grupo para indicar que hay un peligro. En el debate, algunos asistentes señalamos que desde el punto de vista psicológico, resulta una explicación muy fácil de aceptar. Con la repetición de la experiencia, por aprendizaje, los otros individuos del grupo habrían asociado la vocalización como señal (estímulo discriminativo, en lenguaje psicológico) de peligro y con el tiempo, se habría producido un desligamiento funcional: el emisor emitiría el grito con la intencionalidad de avisar al resto, no ya de expresar una emoción.

Sin embargo, el psicólogo Michael Tomasello defíende la hipótesis de que hay que buscar la aparición del lenguaje humano en la mímica. Tomasello basa su hípótesis en que en los grandes simios aparecen conductas de comunicación más complejas en el nivel  no verbal, algo que no ocurre con otros mamíferos que presentan repertorios de comunicación más ricos en vocalizaciones.

A continuación, Pablo nos llevó a una interesantísima reflexión, relacionando  la comunicación y el tipo de organización social en los primates. Lo ideal para que se den las condiciones que favorecen el desarrollo del lenguaje sería una organización jerárquica mas igualitaria, más ”democrática”. Este tipo de organización, en los primates, no indica ausencia de jerarquía, pero no es una jerarquía  estricta; de modo que los individuos que componen el grupo poseen capacidad para influir en los demás e incluso para derrocar con cierta facilidad al líder.  Por ejemplo, en algunos grupos hay un macho dominante, pero si no favorece la cooperación y la estabilidad del grupo, a través de su comportamiento, las hembras pueden reunirse contra él y expulsarle.

En un grupo social de estructura jerárquica muy estricta, sin embargo, donde el líder no necesita desarrolla comportamientos complejos para ser respetado y los individuos del grupo no poseen tanta capacidad   para influir en los demás ( y por lo tanto esta capacidad no se encuentra reforzada)  no sería tan funcional desarrollar recursos de comunicación.

Durante cientos de años, como sabemos, el estudio de la psicología humana desde un punto de vista naturalista fué postergado por las creencias sociales, que colocaban al hombre como amo del universo, muy por encima del resto de los animales que poblaban el planeta. La Teoría de la Evolución de Darwin situó al hombre de nuevo en su lugar de ser natural, al lado y en continuidad con las otras especies. Esto no sólo ocurre en el nivel biológico, también es así en el psicológico.

Conocer más sobre comportamiento animal es algo muy interesante para cualquiera, y desde luego, lo es para los psicólogos. Hay que recordar que Aristóteles, como precursor de la psicología científica, en su Tratado sobre el Alma, aborda el comportamiento humano desde una perspectiva absolutamente naturalista. 

 Una forma de conocer datos sobre las demás especies que nos acompañan en la Tierra, es visitar la  página de Pablo Herreros, que recomendamos:  www.somosprimates.com

Categoría: Nexo
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