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YO en el espejo

21 de Julio de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

Aunque los antiguos griegos nos advirtieron de la trascendencia de cuestionarnos acerca de quiénes somos, para qué estamos aquí y cuál es el sentido de nuestra existencia, el autoconocimiento no ha conseguido calar en la vida moderna, quizá porque se ha confundido con la “espiritualidad” o simplemente porque, como confirman numerosos estudios en psicología, descubrir nuestra vulnerabilidad no es plato de buen gusto para la mayoría de las personas. Sin embargo, hoy sabemos que el autoconocimiento es un aspecto central en el desarrollo de la inteligencia emocional y social, y por lo tanto, una de las llaves para vivir con éxito en la vida.

Pero, ¿qué es conocerse a sí mismo? ¿Cómo descubrimos quienes somos? ¿En qué momento de la vida comenzamos a hacerlo?  Parece ser que conocerse implica, en primer lugar, ser consciente de uno mismo, reconocerse como una entidad única y diferente a todo lo que nos rodea. Esta conciencia ha sido considerada como uno de los grandes hitos de la evolución, ya que en la medida que somos conscientes de nosotros mismos logramos un mayor grado de control y adaptación al ambiente: al reconocernos y reflexionar sobre nosotros mismos, estamos más capacitados para protegernos y mejorarnos. Ser conscientes de quiénes somos nos permite gestionar nuestro proyecto de vida y dirigirnos hacia metas de progreso.

Descubrir cómo esta capacidad va apareciendo a lo largo de la evolución de las especies y en la vida del ser humano es, desde mi punto de vista, una de las claves para acceder a uno de los grandes enigmas de la existencia. Los estudios actuales nos van revelando que compartimos con algunos individuos de otras especies como los chimpancés, gorilas, elefantes y delfines, la posibilidad de reconocernos ante un espejo. Pero, ¿hasta qué punto? ¿En qué momento empezamos a “despegar” y logramos ser más y más conscientes de nosotros mismos y de los demás?

Philippe Rochat en su reciente e interesante libro Others in Mind: Social Origins of Self-consciousness, sugiere 6 niveles en la progresión de la consciencia de sí mismo, que describe en términos de las distintas formas que tienen los niños de reaccionar ante un espejo. Se pregunta ¿qué ven los niños cuando se miran al espejo? ¿Se ven a sí mismos o perciben a otra persona? Para averiguarlo estudian a bebés y niños hasta los cinco años, registrando lo que hacen mientras se les sitúa frente a un espejo. Se les coloca previamente una pegatina amarilla en la parte izquierda superior de la frente, considerando que si hacen ademán de tocarse e intentar quitársela será una señal de conciencia de sí mismo, ya que la pegatina está colocada en una parte no visible directamente, lo que implicaría relacionar la imagen reflejada consigo mismos. Rochat lo describe más o menos así:

Nivel 0: Confusión. El espejo se confunde con el resto del ambiente. No se diferencia como objeto, es una mera extensión del mundo, no un reflejo del mismo. Los pájaros ejemplificarían este nivel chocando contra las ventanas o también los perros, gatos y otros muchos animales, al adoptar actitudes defensivas o de juego ante la imagen que ven reflejada.

Nivel 1: Diferenciación. Lo que se ve en el espejo es algo diferente a lo demás. El espejo comienza a aparecer como una herramienta para reflejar, se percatan de la contingencia entre lo que ven reflejado y las sensaciones procedentes de los propios movimientos. Esto implica según Rochat, una diferenciación perceptual entre la experiencia de los movimientos corporales reflejados en el espejo y la experiencia directa de otras entidades que se mueven en el ambiente.

Nivel 2: Ubicación (Situation). Ahora el niño es capaz de explorar la relación entre los movimientos reflejados y la experiencia propioceptiva. Se trata de un paso más allá: se explora cómo la experiencia del propio cuerpo se relaciona con la imagen reflejada, una imagen que está “ahí fuera”, una retroalimentación de la experiencia corporal sentida. Aparecen los primeros signos de una actitud contemplativa ante el espejo. Lo que se ve está fuera, situado sobre una superficie distinta en el espacio.

Nivel 3: Identificación. Hacia los 18 meses surge el reconocimiento, la imagen es de “mí”, no de otro objeto o persona. Explora con su imagen, se da cuenta de que tiene una pegatina en la cabeza e intenta cogerla. Explora su cara y su cuerpo. Este nivel es considerado por los psicólogos evolutivos como un índice de emergencia de un concepto del self. Pero durante los tres primeros años, el “yo” que identifican en el espejo sigue siendo un enigma: oscilan entre una conciencia de sí mismos y la conciencia de ver a alguien que se les parece. Pueden usar el genérico “nené” o decir su propio nombre ante el espejo y, a la vez, extrañarse de que la imagen reflejada lleve su “misma” ropa.

Nivel 4: Permanencia. Entre los 3 y 4 años de edad, la mayoría de los niños se identifican superando el aquí y ahora. Se reconocen frente al espejo y también en distintas imágenes en películas o fografías, aunque aparezcan con ropa distinta o en contextos variados. Cuando se ven pueden decir “yo”, además de su propio nombre, sugiriendo el punto de vista de la primera persona. Se ha superado la contingencia temporal y espacial del movimiento-imagen, está emergiendo un self estable, una entidad que se representa permanente frente a los cambios de apariencia.      

Nivel 5: Autoconciencia o meta-autoconocimiento. Sobre los cuatro años pueden verse no sólo desde su propia perspectiva sino también desde la de los otros.No sólo son conscientes de quiénes son sino de cómo se presentan ante los demás. Aparece una nueva evaluación: la social. En esta etapa aparecen los sentimientos de vergüenza y orgullo. Emerge un self autoconsciente.

El autoconocimieto se desarrolla  de forma paralela e interdependiente al conocimiento de los otros. La primera y tercera perspectiva estará presente toda la vida, constituyendo los anclajes de la identidad. El ser humano tendrá que lidiar con dos fuentes de información sobre sí mismo: la que procede de sus propias percepciones, sensaciones y emociones y la de los otros, acerca de sí mismo. Esas dos fuentes estarán siempre en conflicto, ésa es nuestra naturaleza. Los humanos tendremos que ir construyendo una identidad, una imagen social, que será resultado de una negociación entre dos necesidades básicas: mantener el vínculo con los demás y poder expresarnos tal como somos, asegurando así nuestra autonomía, el progreso y la diversidad en nuestra especie. Shakespeare lo resumió con gran belleza y clarividencia en Hamlet:

Ser o no ser… esa es la cuestión”.

PODEMOS?

14 de Julio de 2010
Publicado por Esperanza López Marcos | 1 comentarioComentarios

Estoy viendo las celebraciones del mundial de fútbol y no puedo evitar compartir la alegria que se derrocha por todo el país. Hoy no existen problemas ni crisis, ni preocupaciones cotidianas. Es cierto, como dicen los medios de comunicación, que es bueno para el país tener un motivo potente de satisfaccíón colectiva que nos suba la autoestima, que nos haga creer que si nos lo proponemos podemos conseguir sueños que parecen irrealizables (en eso consiste la utopía), aunque solo sea para animar la economía tan maltrecha y que tantos disgustos nos da.

Por otra parte, a mi me gustaría que esta euforia no se quedara solo en celebraciones, me gustaría que pudiésemos aprender algo de la experiencia del equipo español. Ser los mejores del mundo les ha costado mucho esfuerzo, tensiones, trabajo duro y momentos difíciles que  solo  ellos saben valorar. A nosotros nos transmiten la fuerza, unión y humildad, desde el entrenador hasta cualquiera de los jugadores se contagia la confanza en los compañeros y el  sentido de equipo que les ha cohesionado como una piña.

Eso es lo que necesitamos en nuestro país para enfrentar los problemas y salir adelante. Quizás sea la lección que deberían aprender nuestros políticos: hacer ventaja de las diferencias, sumar fuerzas en lugar de enfrentarlas, transmitir confianza a los ciudadanos en que podemos juntos mejorar las cosas. Las personas enfrentan mejor los sufrimientos cuando se sienten parte de un todo que tiene un objetivo común. Así se construye la identidad como nación.

Nosotros que en Nexo enseñamos trabajo en equipo, tenemos que saber aprovechar lo que hemos visto, ya que hacemos análisis de la conducta humana y disfrutamos con ello, tenemos la obligación de transmitir, en cada trabajo, que es mejor colaborar que competir, formar equipo que dividir, ser líderes motivadores que líderes tiburones. Puede que sea nuestro grano de arena para construir, juntos, una realidad mejor.

Yo creo que PODEMOS!!!

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Categoría: Nexo

Primates y filósofos: una mirada desde la selección natural y la evolución humana

7 de Julio de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

Celebramos el Acto de Fin de Curso del Master de Piscología Clínica y de la Salud, con la conferencia Primates y filósofos: una mirada desde la selección natural y la evolución humana, a cargo de Pablo Herreros, primatólogo, investigador en el parque de la Naturaleza de Cabárceno y especializado en Psicología de la Organizaciones.

Pablo retomó una discusión antigua: “¿El hombre es bueno o malo en su origen?”

Al individuo se le presupone egoista, racional y maximizador de las ganancias materiales sobre las sociales. Sin embargo, las investigaciones demuestran que ésto es falso. Los primates primamos la relación por encima de otros beneficios. Los humanos de todas las culturas nos preocupamos por la justicia y la reciprocidad, además de por las propias ganacias.

La coperación y ayuda altruista no tienen su origen en el aprendizaje, sino que más bien la cultura se encarga de desarrollar o por desgracia, en algunos ocasiones, llegar a anular. Es más, cuando se intenta recompensar este comportamiento a través de ganancias materiales, la ayuda se debilita.

Las razones que confirman las bases naturales de la empatía y la cooperación son las pruebas sobre neuronas espejo especializadas en “reflejar” el estado emocional de otros, la pronta aparición de este comportamiento en bebés humanos, la tendencia a ayudar en niños de entornos en los que los adultos no incitan o refuerzan tales respuestas y, en general, en los estudios de interacciones significativas entre primates no humanos.

A través de imágenes de gran belleza e interesantes explicaciones, Pablo nos fué mostrando que “la evolución ha premiado a aquellas especies en las que la relación ha estado por encima de todo”.

Celebración final de Master en Psicología Clínica y de la Salud 2008-2010

7 de Julio de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 1 comentarioComentarios

El viernes 2 de julio se celebró la entrega de diplomas a la 17ª promoción del Master de Psicología Clínica y de la Salud. Festejamos dos años de intenso e interesantísimo intercambio con nuestros alumnos, que han coronado con sus excelentes trabajos sobre temas de gran importancia para el desarrollo psicológico de las personas y de la sociedad. 

Con esta promoción, que ha coincidido además con el bicentenario de Darwin, hemos querido incidir en tres aspectos fundamentales: El primero, en la importancia de la relación y la empatía, como medio y fin fundamental en nuestro trabajo y como base para construir contextos de seguridad y confianza para la exploración de la intimidad. El segundo, en la consideración de nuestros pacientes como personas que han luchado por adaptarse a situaciones muy difíciles y que lo siguen haciendo, optimizando sus recursos, por lo tanto, respondiendo según lo que pueden y saben hacer. Y en último lugar, ofreciendo una visión del ser humano que sólo puede ser comprendido desde el desarrollo, con sus ciclos evolutivos y organizado desde las necesidades básicas y su historia particular de aprendizaje.

Por estas razones nos ha parecido ideal celebrar el acto con una conferencia sobre lo que somos: primates. Primates que cooperan, actúan con justicia y altruismo, y que se ocupan afanosamente de mantener redes sociales para vivir. Recordar cuál es nuestra evolución nos centra en los aspectos prioritarios y naturales del ser humano, un enfoque que deseamos que a los psicólogos formados en Nexo les sirva de base y guía en su trabajo y en su vida.

En nombre de todos los profesores de Nexo, psicología aplicada, os deseamos toda la felicidad posible, porque respecto a vuestro éxito profesional, ya estamos completamente seguros.

Equipo Nexo.

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Neurociencia y esquizofrenia

26 de Mayo de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 1 comentarioComentarios

La neurociencia está de moda, nunca se había producido en la historia una conexión tan directa entre los hallazgos neurocientíficos y la población. A través de todos los medios e internet, nos llegan noticias sobre el funcionamiento del cerebro y sus implicaciones. El impresionante desarrollo de las técnicas de neuroimagen, desde la aplicación de los primeros rayos X en los años 70, pasando por la tomografía axial computarizada (TAC), las imágenes de resonancia magnética (IRM) con mayor capacidad de resolución, y acabando con la morfometría basada en el Vóxel (imágenes de resonancia magnética estructural en tres dimensiones),  explica en gran medida el boom. Las técnicas nos permiten ”ver” en directo y constatar de forma “directa” lo qué está pasando en el cerebro de las personas o de los animales cuando están en reposo o realizando alguna actividad. Una imagen vale más que mil palabras ¿no? Antes, se podía especular acerca de si tal cosa activaba un área u otra, ahora lo “observamos”.

Gracias a la neuroimagen e investigación, hoy sabemos que personas con esquizofrenia que han sido estudiadas y comparadas con otras que no presentaban diagnóstico psiquiátrico, muestran principalmente: un ensanchamiento de los ventrículos; una disminución del volumen en el complejo amígdala-hipocampo-otras estructuras límbicas; una hipo o hiper-actividad en los ganglios basales; una disminución de volumen del giro temporal superior y alteraciones en el cuerpo calloso; además de una marcada hipofrontalidad (región prefrontal dorsolateral, implicada en la planificación y también en la conciencia de sí mismo y de la enfermedad).

Pero a estos datos, se añaden otros de impacto especial sobre la población por su naturaleza: en septiembre de 2001, unos investigadores de UCLA mostraron al mundo las primeras imágenes que mostraban los “efectos devastadores del desarrollo de la enfermedad” en adolescentes con diagnóstico de esquizofrenia en inicio temprano (se estima que una de 40.000 personas la padecen). Se cartografió sus cerebros en los años de desarrollo desde el inicio de la pubertad, demostrándose una onda dinámica de pérdida de tejido gris, como un “incendio forestal” que destruye tejidos a medida que la enfermedad avanzaba. La pérdida de materia gris se iniciaba con más del 10% al principio en el lóbulo parietal y se va extendiendo a todo el cerebro en cinco años (alcanzando hasta una pérdida del 20% de sustancia gris). Se comprobó que a mayor pérdida, mayor gravedad o empeoramiento en los síntomas psicóticos y depresión.

Impactante: el cerebro de los esquizofrénicos sufre cambios, no sólo en el funcionamiento de los circuitos neuronales, como sucede en la depresión, sino también cambios en su arquitectura. Las conclusiones para algunos están claras: La esquizofrenia produce una reducción del volumen de la corteza, marcando diferencias estructurales con cerebros sanos; el deterioro cognitivo queda explicado; la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro y el objetivo es “curarlo” con psicofármacos. Todavía hay más: la prevención es posible, es una “clave”: proporcionemos psicofármacos a los niños “vulnerables” para evitar la esquizofrenia en el mundo.

Con mi máximo respeto a todos aquellos que se preocupan por combatir esta grave alteración psicológico-social y buscan remedio en la química farmacológica, creo que sería necesario también expresar públicamente con más ahínco lo que multitud de datos científicos avalan también hasta el momento. Que una de las principales características del cerebro sea su plasticidad y que la arquitectura neuronal se desarrolla en función de la naturaleza de las interacciones sociales también se puede “ver”. Para empezar ya sabemos que:

  • El cerebro está en constante desarrollo hasta la juventud y los primeros años son “vitales” ya que se constituyen las primeras redes neuronales a partir del contacto social (el cerebro se “alimenta” y se organiza funcional y estructuralmente como resultado de los cuidados físicos, las caricias y el mecimiento, las respuestas empáticas contingentes a las llamadas del niño y el intercambio emocional positivo).
  • El contacto físico y mecimiento tiene relación con la estimulación vestibular y el desarrollo del cerebelo (producción de noradrenalina y dopamina). Hay que recordar aquí que el cerebelo es menor en niños abandonados, maltratados o sometidos a fuerte estrés, (también, casualmente, se halla lo mismo en personas con esquizofrenia).
  • La imposibilidad de construir un apego afectivo seguro provoca una menor concentración de transmisores en la zona del hipocampo (central de la memoria y el aprendizaje). la falta de sincronía y sintonía emocional con el niño se ha relacionado con el desequilibrio en la producción de cortisol, lo que afecta a la maduración del hipocampo y a los procesos de memoria (el hipocampo es menor en aquellos que han sufrido experiencias traumáticas en la infancia).
  • La separación está mediada por las benzodiacepinas en la amígdala; los encuentros y el apego por las endorfinas.
  • El desarrollo normal implica una pérdida del 10% de sustancia gris entre los 12 y 20 años; un crecimiento del cerebelo hasta los 22 años; y es absolutamente “normal” una “caída emocional” durante los años de adolescencia (hasta un 50% más que los adultos o niños de sentimientos de verguenza, miedo e inseguridad, más confusión de identidad) debido a la transición más o menos brutal que conlleve el paso a la vida adulta. Recordemos aquí, que la dolescencia es fase crítica en el inicio de la esquizofrenia.

Me pregunto si estos datos no son suficientes para plantearse una prevención desde la educación y creación de redes sociales seguras para los niños, antes de plantearse experimentar físicamente con sus cerebros para “ver” qué pasa. En el estudio de la esquizofrenia hemos pasado de la madre “esquizofrenógena” a negar la importancia del núcleo familiar, consolándonos con creer que la enfermedad está “dentro” del cerebro, es del cerebro y la biología, por tanto, tiene la culpa. ¡Menos mal que las empresas farmaceúticas están ahí para echarnos una mano!

Una imagen es indiscutible, sí, pero aunque a muchos no les guste, además de mirar dentro, conviene mirar lo que pasa fuera, (de paso interpretar la interacción) y recordar que la infancia de la gran mayoría de las personas con esquizofrenia es tremendamente infeliz y que el cerebro se construye a base de confiar/desconfiar en los demás.

Literatura recomendada:

-Modelos de Locura, de Read, Mosher y Bentall (2004). En la editorial Herder Barcelona, 2006. (Para los interesados en conocer si la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro o qué es…)

Debate en Nexo: Entrenamiento de la expresión emocional básica en trastornos psicológicos graves

12 de Mayo de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

El pásado viernes se celebró en Nexo un debate sobre la relevancia del entrenamiento en expresión emocional básica para personas que padecen trastorno psicológico grave, centrándonos especialmente en los casos de esquizofrenia, invitando como conferenciante a la psicóloga Sara Lafuente, directora de varios recursos de rehabilitación psicosocial, de la Fundación Manantial.

En el encuentro, se expuso el último trabajo presentado por Lafuente y Loureiro en el último Congreso Mundial de Rehabilitación Psicosocial, celebrado en Bangalore en noviembre de 2009 y que será publicado próximamente en un especial dedicado a tal congreso en International Journal of Mental Health. Este trabajo discute la eficacia de los entrenamientos en competencia social basados en los programas de Liberman y plantea como clave para el desarrollo de tales competencias, el reconocimiento, expresión de emociones y la empatía como base organizadora y moduladora del aprendizaje de las habilidades sociales.

Una de las cuestiones que se discutieron tiene que ver con los niveles de desarrollo de las habilidades sociales. Aunque los aspectos no verbales y emocionales de la conducta social están lógicamente presentes en cualquier objetivo de entrenamiento, en la práctica, la intervención se centra habitualmente en el intento de desarrollar estrategias verbales, principalmente. Pero ajustarse a un contexto social y a un interlocutor determinado, y conseguir, a su vez el logro de objetivos, sólo es posible en la medida que la persona es capaz de discriminar las claves situacionales y expresivas de los interlocutores, así como de organizarse en función de los propios deseos y objetivos, lo que supone una madurez en la autorregulación emocional. La competencia social y emocional son inseparables, y su desarrollo evolutivo así lo demuestra. 

La baja capacidad de respuesta emocional, la apatía, la anhedonia y el aislamiento social, son características de las personas que padecen esquizofrenia, pero el interés por el estudio de la competencia emocional en los trastornos psicológicos graves es relativamente reciente y todavía es una incógnita el papel que las emociones cumplen en la etiología, así como los posibles efectos específicos en la evolución del trastorno. Teniendo en cuenta que cada emoción cumple una función distinta y clave para la vida, consideramos que es fundamental averiguar con qué tipo de experiencia emocional se encuentran más problemas en los trastornos psicológicos graves y en qué nivel: detección, reconocimiento e interpretación de la emociones ajenas y/o contacto con la propia experiencia emcional, su sentimiento y expresión.

Algunos estudios arrojan luz en este sentido, mostrando que las personas que padecen esquizofrenia tienen más dificultades que las personas sanas para interpretar la emociones en general (véase revisión de Mandal y cols, 1998).  Más concretamente, las dificultades parece que se centran en el reconocimiento de la verguenza y el miedo (Dougherty y cols, 1974); del enfado (Mandal y cols, 1985) o de la tristeza (cuando también se trataba de identificar la voz), (Edwards y cols, 2001). En lo que respecta a la expresión, se han encontrado dificultades para expresar enfado y tristeza (Thornton y Exline, 1976).

En el debate se presentó los primeros resultados de la aplicación del Entrenamiento Natural, una herramienta terapéutica para el desarrollo de la expresión emocional y de la empatía, como base de cualquier entrenamiento posterior en habilidades sociales. Recibe ese nombre por tratar de replicar el desarrollo ontogenético de las competencias emocionales y sociales. Se basa en los últimos estudios sobre imitación relacionados con las neuronas espejo y los avances respecto a la representación corporal de las emociones de Damasio. En este entrenamiento se concede especial importancia a la habilidad expresiva y empática de los profesionales y al uso de una metodología basada en el juego para crear contextos de aprendizaje relajados, así como al papel de la imitación y sincronía a través del uso de de técnicas teatrales basadas en la expresión corporal y el uso de la voz.

Damasio, A. (2003): Looking for Spinoza. Edición española: En busca de Spinoza. Barcelona: Crítica, 2005.

Eisenberg, N & Strayer, J. (1987): Empathy and its development. Edición española, La Empatía y su desarrollo. Bilbao: Desclee De Brouver, 1992. 

Mandal, M. & cols (1998): Facial expressions of emotions and schizophrenia: A review. Sch. Bul. 243: 99-110

Rizzolati, G. & Craighero, L. (2004): The mirror-neuron system. Annual Review of Neuroscience 27, 169-192.

 
 
 

 

 

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Se acabó la empatía con Haití

14 de Abril de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 1 comentarioComentarios

Hoy nos sacude, de nuevo, el dolor por tantos desaparecidos y heridos por el terremoto en China, pero sorprendentemente, en muy poco tiempo dejarán de ser un estímulo para nosotros. Los días que siguieron al 12 de enero de este mismo año, Haití fue objeto de atención e interés por haber sufrido una de las mayores catástrofes naturales de la historia de la humanidad en los últimos años. Contemplamos con compasión imágenes terribles, escuchamos lamentos y leímos la triste historia que el terremoto desveló, la de un país arruinado, endeudado y corrompido. Los medios nos pusieron en contacto con el sufrimiento de miles de personas y de ese contacto brotaron emociones cercanas al dolor de los haitianos y sentimientos empáticos hacia cientos de niños perdidos y personas sin hogar, que desembocaron en adopciones, ayudas económicas y masivos intentos de ayuda.

Hoy, sólo han pasado tres meses y en los medios, Haití ya no existe. Es necesaria la visita de alguien famoso para que vuelva a ser noticia. Sin embargo, hoy, los haitianos sufren el duelo por la pérdida más grande que pueda experimentar un ser humano: la pérdida de los seres queridos, de su casa, de su empleo, de su pueblo, de su país, de una identidad y sentido a su existencia. Necesitan volver a hacerse a sí mismos, y es fundamental que no nos olvidemos de ellos porque sólo la sensibilidad de todos los ciudadanos, la opinión pública, la presión a los gobiernos, puede hacer que Haití siga siendo importante para  el mundo. La cuestión es ésta: ¿Sin imágenes, sin noticias, somos capaces de seguir empatizando con las víctimas de las catástrofes y mantener la ayuda?

Los estudios en psicología sobre la empatía y el altruismo nos pueden ayudar a aclarar esta cuestión. Para empezar, la relación entre emoción empática y ayuda está confirmada. Pero la probabilidad de prestar ayuda es mayor si:

  • existe una semejanza entre la víctima y el observador;
  • si se tiene información de la gravedad del sufrimiento de las víctimas;
  • si se observan directamente las expresiones (sobre todo de la cara y de la voz) de malestar de la víctima, lo que favorece el contagio emocional;
  • si se percibe en uno mismo una excitación emocional ante la presencia de la víctima y se atribuye a la misma.

Uno de los psicólogos más importantes en el estudio de la empatía y el altruismo, Batson, junto con sus colaboradores, sostiene que cuando el contacto con las víctimas suscita reacciones emocionales (alarma, enfado, malestar, aflicción, etc.) las motivaciones son egoístas, encaminadas a reducir el propio malestar; mientras que cuando se suscitan reacciones que tienen más que ver con la empatía (simpatía, compasión, bondad o ternura), las motivaciones son altruistas.Se ha visto que cuando la yuda resulta costosa, los sujetos que experimentan un predominio de malestar personal al contemplar a las víctimas, tienen una tendencia significativamente menor a ayudar. A su vez, la facilidad de escapar de la presencia del sufrimiento de otros aumenta la probabilidad de no ayuda. Para el caso, esto sería equivalente a cambiar de canal ante el impacto que nos pueda causar las imágenes de un terrermoto.

La posibilidad de reccionar de un modo u otro no sólo depende de la gravedad del sufrimeinto observado en otros o de la familiaridad, sino fundamentalmente del desarrollo moral de la persona. Hoffman, otro psicólogo importante en este tema, encontró que en los niños a partir del segundo año, eran capaces de reaccionar con una empatía cuasiegocéntrica ante el malestar ajeno, reaccionando emocionalmente de un modo similar a la víctima y llevando a cabo una conducta de ayuda que se caracteriza precisamente por servir también de alivio a sí msmo. En esta etapa, los niños dependen de claves emocionales muy discriminativas, esto quiere decir, que necesitan “ver” a otro en situaión de malestar. La maduración en la capacidad de empatizar se demuestra cuando el niño o el adolescente es capaz de reaccionar emocionalmente con menos intensidad que la propia vícitma y de responder ayudando de un modo ajustado a las necesidades del otro, diferentes a las de uno mismo, y sin necesidad de “ver” el sufrimiento en el otro. Este desarrollo es el que nos capacita para ponernos en el lugar no sólo de una persona sino de un grupo o pueblo, aunque sea diferente al nuestro, tomar contacto con sus circunstancias vitales, aunque ya no tengamos referencias directas de sus expresiones de malestar. El desarrollo de la empatía depende completamente de la educación emocional en la familia y la escuela.

Desde mi punto de vista, la mayor parte de nuestra sociedad se encuentra en el periodo cuasiegocéntrico que señala Hoffman, por tanto, somos extremadamente dependientes de la información directa, necesitamos “ver” y “oir” que otros sufren y entonces ayudar, aunque principalmente lo hagamos para aliviar el propio malestar o sentirnos mejores personas. Por desgracia, hay muchos “Haities” en el mundo y poca madurez emocional en la sociedad, pero educando a nuestros hijos con empatía estamos creando las bases de una sociedad futura compasiva. No es tan dificil, en realidad todos los primates estamos programados para colaborar, para ayudarnos, así que más bien lo que necesitamos es dejar que nuestras raices naturales emerjan, eliminando los obstáculos de la sociedad de la prisa, del consumo y del placer a corto plazo, que nos mantienen en un infantilismo crónico y nos impide desarrollarnos moralmente.

Bibliografía recomendada:

Hoffman, M.L. (2000): Desarrollo moral y empatía. Barcelona: Idea Universitaria, 2000

Einsenberg, N. y Strayer,  J. (1987): La empatía y su desarrollo. Bilbao: Desclee de Brower, 1992

Peterson, C. y Seligman, M.: Charácter strenghs and virtues. (Para leer rresumen en español: aquí)

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Categoría: Nexo

Conferencia-debate en Nexo: “¿Chico o chica?. Diferencias de género en el esqueleto humano

8 de Marzo de 2010
Publicado por Pilar Barbado Nieto | 1 comentarioComentarios

El pasado 19 de febrero tuvimos el placer de tener con nosotros al Dr. Gonzalo J. Trancho, profesor del Departamento de Zoología y Antropología Física de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid.

El tema central de su conferencia fué el dimorfismo. En Biología se entiende por dimorfismo la existencia de formas o aspectos anatómicos diferentes en una misma especie. Y como él señaló con humor, empezó hablando de dimorfismo y terminó hablando de sexo; en concreto, de las diferencias entre los sexos en nuestra especie.

El Dr. Trancho, de manera muy interesante y amena explicó y aclaró conceptos y nos facilitó hipótesis sobre la relación entre los dimorfismos y su funcionalidad, en diferentes especies. Ya refiriéndose a la nuestra, por ejemplo, entre las respuestas a la pregunta de por qué se produce la diferencia de tamaño corporal entre el hombre y la mujer, estarían como más probables: la competencia por las hembras, la protección de las crías y la pareja, y el mejor aprovechamiento energético durante la gestación, situación esta última que favorecería a las hembras, que biológicamente son más eco-estables.

El Dr. Trancho es un experto en la datación y clasificación de huesos de homínidos y un trabajo tan apasionante como el suyo puede darnos información sobre conductas y pautas culturales. Por ejemplo, el distinto grado de cuidados prodigados a la prole en un grupo humano, según la valoración en ese grupo de tener y criar un niño o una niña.

La conferencia y el debate posterior son imposibles de sintetizar en estas páginas, pero todo fué interesante; incluso el conferenciante consiguió que los asistentes fuéramos capaces de clasificar el sexo en algunas de  sus diapositivas de huesos.

Ya hemos comentado en este blog la importancia que tienen para la Psicología  los conocimientos de la Antropología que pueden estar implicados en el nivel de lo psicológico. Los estudiosos del comportamiento humano no podemos dejar de lado los aspectos filogéneticos en los que se recoge la interacción de nuestra especie con el entorno durante miles de años.

Categoría: Nexo

Lo urgente y lo importante

15 de Febrero de 2010
Publicado por Pilar Barbado Nieto | Sin comentariosComentarios

Hace ya un mes y medio que comenzó el 2010 y seguramente muchas personas se hicieron ciertos propósitos para llevar a cabo en el año que comenzaba: dejar de fumar, adelgazar, formarse en algo, mejorar su situación laboral, buscar pareja, tener más tiempo libre….Sería interesante que nos preguntáramos que queda de estos propósitos una vez transcurrido este tiempo.

Sin duda, muchas de las cosas que querríamos conseguir no dependen de nosotros, o al menos no dependen totalmente; por ejemplo, el ámbito laboral está claramente afectado por la crisis económica: Pero aún así siempre conviene que nos preguntemos de vez en cuando a qué dedicamos nuestro tiempo y nuestra energía.

 En los cursos que damos sobre gestión del tiempo, es un tópico referirnos a la diferencia entre  ”lo urgente y lo importante”, y las personas a veces se sorprenden viendo que dedican gran parte de su tiempo a cosas que no les interesan tanto como otras que, sin embargo están dejando de lado. Vivimos en la sociedad de la prisa, en general nos vemos obligados a actuar, sin tiempo de pararnos a pensar sobre lo que hacemos.

Pararnos a reflexionar sobre lo que es realmente importante para nosotros, sobre lo que queremos conseguir y como queremos vivir, y dejarlo por escrito para tomar contacto con ello de vez en cuando,  es algo que recomendamos. Hacerlo no cambia las cosas, pero es un primer paso: para dirigirnos hacia donde queremos ir, para tener un poco más de control sobre la propia vida.

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Categoría: Nexo

Premio a la excelencia docente del IE Business School

25 de Septiembre de 2009
Publicado por Esperanza López Marcos | 3 comentariosComentarios

El pasado martes 22 de septiembre nuestro compañero Francisco  Cozar  (Kiko) recibio el premio a la “excelencia docente” que otorga la escuela de negocios más prestigiosa de Europa y de las tres mejores en el ranking mundial.

Le acompañamos, con mucho orgullo y satisfacción, en representación de Nexo, Pilar Barbado y yo. Con este premio nos sentimos recompensados y reconocidos todos los compañeros de Nexo, ya que en los 12 años que llevamos haciendo el Taller de Trabajo en Equipo para esa empresa hemos trabajado juntos formando un buen equipo y compartido muchos momentos con sus dificultades y sus satisfacciones, pero siempre intentando ofrecer lo mejor de nuestra experiencia y aportar un enfoque humanístico en nuestras clases.

Precisamente este enfoque humanístico fue lo que más nos llamó la atención en la presentación de los premios. Estando entre la élite de los empresarios nos sorprendió gratamente el talante abierto a las aportaciones de las últimas corrientes de inteligencia emocional en las organizaciones. Por otra parte, creo que no puede ser de otra manera, ya que las empresas que son capaces de ofrecer a sus empleados la motivación y satisfacción personal que todos necesitamos para sentirnos realizados profesionalmente, sobresalen en calidad y competitividad, además de contribuir a cambiar la cultura individualista que hasta ahora ha primado.

Lo dicho, que es un orgullo para nosotros que se valore precisamente la parte de nuestro trabajo que más nos gusta, la de contribuir (modestamente) a mejorar la calidad de vida de las personas, estén donde estén. Y estar en los foros más avanzados de nuestro entorno en cuanto a calidad y excelencia.

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