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Primates y filósofos: una mirada desde la selección natural y la evolución humana

7 de Julio de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

Celebramos el Acto de Fin de Curso del Master de Piscología Clínica y de la Salud, con la conferencia Primates y filósofos: una mirada desde la selección natural y la evolución humana, a cargo de Pablo Herreros, primatólogo, investigador en el parque de la Naturaleza de Cabárceno y especializado en Psicología de la Organizaciones.

Pablo retomó una discusión antigua: “¿El hombre es bueno o malo en su origen?”

Al individuo se le presupone egoista, racional y maximizador de las ganancias materiales sobre las sociales. Sin embargo, las investigaciones demuestran que ésto es falso. Los primates primamos la relación por encima de otros beneficios. Los humanos de todas las culturas nos preocupamos por la justicia y la reciprocidad, además de por las propias ganacias.

La coperación y ayuda altruista no tienen su origen en el aprendizaje, sino que más bien la cultura se encarga de desarrollar o por desgracia, en algunos ocasiones, llegar a anular. Es más, cuando se intenta recompensar este comportamiento a través de ganancias materiales, la ayuda se debilita.

Las razones que confirman las bases naturales de la empatía y la cooperación son las pruebas sobre neuronas espejo especializadas en “reflejar” el estado emocional de otros, la pronta aparición de este comportamiento en bebés humanos, la tendencia a ayudar en niños de entornos en los que los adultos no incitan o refuerzan tales respuestas y, en general, en los estudios de interacciones significativas entre primates no humanos.

A través de imágenes de gran belleza e interesantes explicaciones, Pablo nos fué mostrando que “la evolución ha premiado a aquellas especies en las que la relación ha estado por encima de todo”.

Neurociencia y esquizofrenia

26 de Mayo de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 1 comentarioComentarios

La neurociencia está de moda, nunca se había producido en la historia una conexión tan directa entre los hallazgos neurocientíficos y la población. A través de todos los medios e internet, nos llegan noticias sobre el funcionamiento del cerebro y sus implicaciones. El impresionante desarrollo de las técnicas de neuroimagen, desde la aplicación de los primeros rayos X en los años 70, pasando por la tomografía axial computarizada (TAC), las imágenes de resonancia magnética (IRM) con mayor capacidad de resolución, y acabando con la morfometría basada en el Vóxel (imágenes de resonancia magnética estructural en tres dimensiones),  explica en gran medida el boom. Las técnicas nos permiten ”ver” en directo y constatar de forma “directa” lo qué está pasando en el cerebro de las personas o de los animales cuando están en reposo o realizando alguna actividad. Una imagen vale más que mil palabras ¿no? Antes, se podía especular acerca de si tal cosa activaba un área u otra, ahora lo “observamos”.

Gracias a la neuroimagen e investigación, hoy sabemos que personas con esquizofrenia que han sido estudiadas y comparadas con otras que no presentaban diagnóstico psiquiátrico, muestran principalmente: un ensanchamiento de los ventrículos; una disminución del volumen en el complejo amígdala-hipocampo-otras estructuras límbicas; una hipo o hiper-actividad en los ganglios basales; una disminución de volumen del giro temporal superior y alteraciones en el cuerpo calloso; además de una marcada hipofrontalidad (región prefrontal dorsolateral, implicada en la planificación y también en la conciencia de sí mismo y de la enfermedad).

Pero a estos datos, se añaden otros de impacto especial sobre la población por su naturaleza: en septiembre de 2001, unos investigadores de UCLA mostraron al mundo las primeras imágenes que mostraban los “efectos devastadores del desarrollo de la enfermedad” en adolescentes con diagnóstico de esquizofrenia en inicio temprano (se estima que una de 40.000 personas la padecen). Se cartografió sus cerebros en los años de desarrollo desde el inicio de la pubertad, demostrándose una onda dinámica de pérdida de tejido gris, como un “incendio forestal” que destruye tejidos a medida que la enfermedad avanzaba. La pérdida de materia gris se iniciaba con más del 10% al principio en el lóbulo parietal y se va extendiendo a todo el cerebro en cinco años (alcanzando hasta una pérdida del 20% de sustancia gris). Se comprobó que a mayor pérdida, mayor gravedad o empeoramiento en los síntomas psicóticos y depresión.

Impactante: el cerebro de los esquizofrénicos sufre cambios, no sólo en el funcionamiento de los circuitos neuronales, como sucede en la depresión, sino también cambios en su arquitectura. Las conclusiones para algunos están claras: La esquizofrenia produce una reducción del volumen de la corteza, marcando diferencias estructurales con cerebros sanos; el deterioro cognitivo queda explicado; la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro y el objetivo es “curarlo” con psicofármacos. Todavía hay más: la prevención es posible, es una “clave”: proporcionemos psicofármacos a los niños “vulnerables” para evitar la esquizofrenia en el mundo.

Con mi máximo respeto a todos aquellos que se preocupan por combatir esta grave alteración psicológico-social y buscan remedio en la química farmacológica, creo que sería necesario también expresar públicamente con más ahínco lo que multitud de datos científicos avalan también hasta el momento. Que una de las principales características del cerebro sea su plasticidad y que la arquitectura neuronal se desarrolla en función de la naturaleza de las interacciones sociales también se puede “ver”. Para empezar ya sabemos que:

  • El cerebro está en constante desarrollo hasta la juventud y los primeros años son “vitales” ya que se constituyen las primeras redes neuronales a partir del contacto social (el cerebro se “alimenta” y se organiza funcional y estructuralmente como resultado de los cuidados físicos, las caricias y el mecimiento, las respuestas empáticas contingentes a las llamadas del niño y el intercambio emocional positivo).
  • El contacto físico y mecimiento tiene relación con la estimulación vestibular y el desarrollo del cerebelo (producción de noradrenalina y dopamina). Hay que recordar aquí que el cerebelo es menor en niños abandonados, maltratados o sometidos a fuerte estrés, (también, casualmente, se halla lo mismo en personas con esquizofrenia).
  • La imposibilidad de construir un apego afectivo seguro provoca una menor concentración de transmisores en la zona del hipocampo (central de la memoria y el aprendizaje). la falta de sincronía y sintonía emocional con el niño se ha relacionado con el desequilibrio en la producción de cortisol, lo que afecta a la maduración del hipocampo y a los procesos de memoria (el hipocampo es menor en aquellos que han sufrido experiencias traumáticas en la infancia).
  • La separación está mediada por las benzodiacepinas en la amígdala; los encuentros y el apego por las endorfinas.
  • El desarrollo normal implica una pérdida del 10% de sustancia gris entre los 12 y 20 años; un crecimiento del cerebelo hasta los 22 años; y es absolutamente “normal” una “caída emocional” durante los años de adolescencia (hasta un 50% más que los adultos o niños de sentimientos de verguenza, miedo e inseguridad, más confusión de identidad) debido a la transición más o menos brutal que conlleve el paso a la vida adulta. Recordemos aquí, que la dolescencia es fase crítica en el inicio de la esquizofrenia.

Me pregunto si estos datos no son suficientes para plantearse una prevención desde la educación y creación de redes sociales seguras para los niños, antes de plantearse experimentar físicamente con sus cerebros para “ver” qué pasa. En el estudio de la esquizofrenia hemos pasado de la madre “esquizofrenógena” a negar la importancia del núcleo familiar, consolándonos con creer que la enfermedad está “dentro” del cerebro, es del cerebro y la biología, por tanto, tiene la culpa. ¡Menos mal que las empresas farmaceúticas están ahí para echarnos una mano!

Una imagen es indiscutible, sí, pero aunque a muchos no les guste, además de mirar dentro, conviene mirar lo que pasa fuera, (de paso interpretar la interacción) y recordar que la infancia de la gran mayoría de las personas con esquizofrenia es tremendamente infeliz y que el cerebro se construye a base de confiar/desconfiar en los demás.

Literatura recomendada:

-Modelos de Locura, de Read, Mosher y Bentall (2004). En la editorial Herder Barcelona, 2006. (Para los interesados en conocer si la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro o qué es…)

Debate en Nexo: Entrenamiento de la expresión emocional básica en trastornos psicológicos graves

12 de Mayo de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

El pásado viernes se celebró en Nexo un debate sobre la relevancia del entrenamiento en expresión emocional básica para personas que padecen trastorno psicológico grave, centrándonos especialmente en los casos de esquizofrenia, invitando como conferenciante a la psicóloga Sara Lafuente, directora de varios recursos de rehabilitación psicosocial, de la Fundación Manantial.

En el encuentro, se expuso el último trabajo presentado por Lafuente y Loureiro en el último Congreso Mundial de Rehabilitación Psicosocial, celebrado en Bangalore en noviembre de 2009 y que será publicado próximamente en un especial dedicado a tal congreso en International Journal of Mental Health. Este trabajo discute la eficacia de los entrenamientos en competencia social basados en los programas de Liberman y plantea como clave para el desarrollo de tales competencias, el reconocimiento, expresión de emociones y la empatía como base organizadora y moduladora del aprendizaje de las habilidades sociales.

Una de las cuestiones que se discutieron tiene que ver con los niveles de desarrollo de las habilidades sociales. Aunque los aspectos no verbales y emocionales de la conducta social están lógicamente presentes en cualquier objetivo de entrenamiento, en la práctica, la intervención se centra habitualmente en el intento de desarrollar estrategias verbales, principalmente. Pero ajustarse a un contexto social y a un interlocutor determinado, y conseguir, a su vez el logro de objetivos, sólo es posible en la medida que la persona es capaz de discriminar las claves situacionales y expresivas de los interlocutores, así como de organizarse en función de los propios deseos y objetivos, lo que supone una madurez en la autorregulación emocional. La competencia social y emocional son inseparables, y su desarrollo evolutivo así lo demuestra. 

La baja capacidad de respuesta emocional, la apatía, la anhedonia y el aislamiento social, son características de las personas que padecen esquizofrenia, pero el interés por el estudio de la competencia emocional en los trastornos psicológicos graves es relativamente reciente y todavía es una incógnita el papel que las emociones cumplen en la etiología, así como los posibles efectos específicos en la evolución del trastorno. Teniendo en cuenta que cada emoción cumple una función distinta y clave para la vida, consideramos que es fundamental averiguar con qué tipo de experiencia emocional se encuentran más problemas en los trastornos psicológicos graves y en qué nivel: detección, reconocimiento e interpretación de la emociones ajenas y/o contacto con la propia experiencia emcional, su sentimiento y expresión.

Algunos estudios arrojan luz en este sentido, mostrando que las personas que padecen esquizofrenia tienen más dificultades que las personas sanas para interpretar la emociones en general (véase revisión de Mandal y cols, 1998).  Más concretamente, las dificultades parece que se centran en el reconocimiento de la verguenza y el miedo (Dougherty y cols, 1974); del enfado (Mandal y cols, 1985) o de la tristeza (cuando también se trataba de identificar la voz), (Edwards y cols, 2001). En lo que respecta a la expresión, se han encontrado dificultades para expresar enfado y tristeza (Thornton y Exline, 1976).

En el debate se presentó los primeros resultados de la aplicación del Entrenamiento Natural, una herramienta terapéutica para el desarrollo de la expresión emocional y de la empatía, como base de cualquier entrenamiento posterior en habilidades sociales. Recibe ese nombre por tratar de replicar el desarrollo ontogenético de las competencias emocionales y sociales. Se basa en los últimos estudios sobre imitación relacionados con las neuronas espejo y los avances respecto a la representación corporal de las emociones de Damasio. En este entrenamiento se concede especial importancia a la habilidad expresiva y empática de los profesionales y al uso de una metodología basada en el juego para crear contextos de aprendizaje relajados, así como al papel de la imitación y sincronía a través del uso de de técnicas teatrales basadas en la expresión corporal y el uso de la voz.

Damasio, A. (2003): Looking for Spinoza. Edición española: En busca de Spinoza. Barcelona: Crítica, 2005.

Eisenberg, N & Strayer, J. (1987): Empathy and its development. Edición española, La Empatía y su desarrollo. Bilbao: Desclee De Brouver, 1992. 

Mandal, M. & cols (1998): Facial expressions of emotions and schizophrenia: A review. Sch. Bul. 243: 99-110

Rizzolati, G. & Craighero, L. (2004): The mirror-neuron system. Annual Review of Neuroscience 27, 169-192.

 
 
 

 

 

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Psiconeuroinmunología y Psicología positiva

30 de Julio de 2009
Publicado por Francisco Cózar de Quintana | Sin comentariosComentarios

Quiero hacerme eco de la publicación de un magnífico trabajo de investigación sobre lo que nos sucede cuando nos exponemos a estimulación positiva. Los cambios que experimentamos no sólo en el estado de ánimo, sino también en nuestro organismo, en sistemas biológicos tan importantes como el inmunitario, el endocrino y el sistema nervioso central. El tema es especialmente relevante por el protagonismo que está teniendo en los últimos años la llamada Psicología positiva gracias al impulso del profesor Martin Seligman.

El estudio en cuestión fue realizado por un grupo de investigación japones encabezado por M. Matsunaga y publicado el pasado año en la prestigisiosa revista Brain, Behavior, and Immunity con el título  Associations among central nervous, endocrine, and immune activities when positive emotions are elicited by looking at a favorite person.”

El diseño que emplearon fue riguroso a la par que original, consistió en exponer a 16 varones a dos películas. Una neutra de 3 minutos de duración consistente en un trozo de un programa informativo antiguo sobre el tiempo. La otra duraba 4 minutos y contenía escenas de la actriz favorita escogida por cada uno de los participantes en el estudio. Realizaron mediciones de los cambios de ánimo que experimentaron y de determinados parámetros biológicos en distintos momentos con el objetvo de comprobar los cambios que se producian dependiendo de la película visionada.

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El buen humor y la risa según Darwin

2 de Abril de 2009
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 5 comentariosComentarios

Darwin (supongo que bajo ese estado de insaciable curiosidad en el que vivía), andaba buscando una definición de “buen humor” y le preguntó a un niño de cuatro años qué pensaba sobre ello. El niño le contestó:

Es reir, hablar y dar besos

Sería difícil ofrecer una definición más adecuada y práctica“, pensó Darwin.

La risa fue objeto de máximo interés para este científico, tal como lo manifestó en ‘La expresión de las emociones en los animales y en el hombre‘. Sus observaciones al respecto han servido de base para la investigación actual sobre las peculiaridades de esta expresión emocional y sus funciones.

Darwin distingue con acierto la risa como respuesta refleja (por ejemplo, en las cosquillas), de la risa como respuesta emocional a una idea o hecho divertido. Señala la gran diferencia, en la frecuencia y espontaneidad, entre la risa infantil y la de los adultos, marcando ya la idea de un desarrollo evolutivo en la expresión de la alegría y sus posibles funciones según la edad.

Describe con gran precisión la expresión de la risa en sus distintas intensidades, señalando la importancia del papel de los músculos cigomáticos mayores (en la elevación de las mejillas), además del papel asignado en la expresión de la alegría a los orbitales (párpado inferior del ojo), como en su época defendía el Dr. Duchenne.

Se plantea la hipótesis de que la risa humana -que incluye una expresión de la voz que no está presente en otros primates-, pueda deberse a la evolución de los sonidos vocales e instrumentales, que en el reino animal se utilizan como reclamo o como seducción entre los sexos, o como vinculación entre padres y crías, o entre miembros de la misma unidad social. De modo que la emisión de ciertos sonidos podría haber llegado a asociarse con un estado de ánimo placentero. A lo que yo añadiría, a un estado de confianza y seguridad en la relación social.

A Darwin también le fascinó la conexión entre las lágrimas de la alegría y las de la pena, planteándose el papel de la contracción de los orbiculares en ambas emociones, y muchas otras cosas más… Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, es cuestionarse sobre lo que estimula la risa y observar que “la causa más común sea algo incongruente, inexplicable o inesperado -una idea que rompa la cadena habitual de pensamiento, por ejemplo-, y cierto sentimiento de superioridad.”

Sin duda, explorar los distintos tipos de risa y lo que las estimula, nos llevará a avanzar sobre sus funciones y sus posibles aplicaciones.

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Sesión de Debate en Nexo: “La Risa”

30 de Marzo de 2009
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

Este próximo miércoles 1 de abril, a las 20h 15m, celebramos en Nexo un debate sobre “la risa” dirigido por Pedro Delgado, actor, profesor de interpretación, y profesor de comunicación en el Master de Psicología Clínica y de la Salud de nuestro centro.

Un año más, en la búsqueda de la profundización en el análisis de las emociones y su expresión, elegimos un tema, que por obvio, puede pasar desapercibido para muchos psicólogos u otros profesionales interesados en el comportamiento. Pedro explorará las características de la expresión del buen humor y de la alegría, desde un punto de vista filosófico, evolucionista y psicológico. Nos conducirá através de las peculiaridades de los distintos tipos de risa, sus funciones, su sustrato neurobiológico…, y debatiremos sobre lo que nos sugiere cada cuestión y sus posibles aplicaciones al campo de la psicología clínica, de la educación, etc…

Los debates de nexo psicología aplicada se organizan dentro del Master de Psicología Clínica y de la Salud, pero están abiertos a todos aquellos interesados en los temas que se proponen.

Lugar de celebración: www.nexopsicologia.com/contacto
Más información: www.nexopsicologia.com/master

Jugar: una forma de relacionarse con la vida

3 de Diciembre de 2008
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 1 comentarioComentarios

José Linaza, catedrático de psicología evolutiva de la UAM, nos ofreció una interesante conferencia “El juego, una forma de relacionarse con la vida”, con motivo de la celebración del acto de fin de curso de la 16ª promoción del Master de Psicología Clínica y de la Salud de Nexo. Aunque lo habitual es asociar el interés del juego a la psicología educativa o a la clínica infantil, nosotros defendemos su aplicación a la intervención con adultos debido a las funciones psicológicas que implica.

Los estudios sobre la conducta de los animales demuestran que el juego proporciona medios de exploración y de ejercitación de conductas que posteriormente le servirán al adulto para adaptarse y sobrevivir en el medio. Los humanos no sólo jugamos más sino que lo hacemos durante más tiempo, también de adultos. Aprender, a la vez que se disfruta, es la gran clave.

Durante el juego, lo reforzante no es el resultado sino la misma ejecución. Puesto que la finalidad del juego está en la actividad misma que produce placer, el niño se ejercita con toda libertad, sin la responsabilidad o presión de alcanzar un fín, sin la tensión de ser juzgado.

Jugar relaja, hace reir, vincula social y afectivamente, desarrolla la cooperación y la comprensión de las normas, produce una concentración o flujo mental solo es posible cuando existe una perfecta relación entre actividad y control. El juego se relaciona con la creatividad, al permitir la exploración de variaciones sobre la realidad. El juego es un motor de estimulación, de curiosidad, de exploración, de placer y de resolución de conflictos, cuyo principal motivo -cuando se juega de verdad-, no es un resultado especial, sino hacer cosas juntos.

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Aprender a llorar

2 de Diciembre de 2008
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 4 comentariosComentarios

Aunque llegamos al mundo perfectamente preparados para pedir auxilio, en pocos años la llama se irá apagando. La tristeza, o su expresión, ha sido una de las emociones más castigadas o inhibidas a lo largo de la historia. Muchas son las razones que han llevado a ello. La más evidente es la relación que culturalmente se establece entre una expresión demasiado explícita de tristeza y la debilidad. Esta conexión ha sido, sobre todo para los varones, la base de una norma de comportamiento.

Mostrarse vulnerable es mostrarse débil, femenino, sin carácter, no preparado para la guerra, para enfrentar los conflictos o la vida. Las muestras de tristeza, o de depresión, quedaron fuera del modelo de masculinidad.

Pero el desarrollo de una sociedad con mayor igualdad entre hombres y mujeres, no ha cambiado demasiado el panorama. Por desgracia, también hoy para las mujeres, mostrar la tristeza no está de moda. Sentirse triste conlleva lentitud, reflexión e incluso una parada en el camino.

Las paradas y la reflexiones quedan fuera de un modelo individualista competitivo en un mundo capitalista. Pero todavía peor, expresar la tristeza conlleva molestar al prójimo. Consolar no es que esté muy de moda tan poco. A lo sumo, se consuela una tarde de domingo o dos, ya más…es de psicólogo.

Expresar y sentir la tristeza cumple, como todas las emociones, funciones psicológicas muy importantes. Comunicar “estoy sufriendo- consoladme- ayudadme”; lograr que las personas que son testigo de dicha manifestación se preocupen y ofrezcan consuelo; reanudar los vínculos; enriquecer la experiencia propia sobre el significado de la pérdida; permitir que la persona reconstituya sus recursos y conserve su energía; favorecer un conocimiento mejor de nosotros mismos y de las razones de nuestros fracasos; reducir la ira en los otros; evitar las situaciones que la provocan (cuidar las relaciones, del sistema establecido, etc).

Sentimos tristeza involuntariamente, irreprochablemente, cuando experimentamos una pérdida: la pérdida o rechazo de un ser querido, la pérdida de admiración o valoración por parte de alguien importante, la pérdida de estatus, la pérdida de la salud o de una parte del cuerpo o de una función corporal por accidente o enfermedad, la de un objeto muy preciado o entrañable, la de los bienes, la de los objetivos…Construir, perder y reconstruirse. Sin tristeza no hay vida. Que no se nos olvide llorar.

Foto: Hoja Viva

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