Sesión de Debate en Nexo:”Conducta alimentaria y Evolución”
29 de Junio de 2009
El pasado día 19 de Junio, tuvimos con nosotros como ponente a Mª Dolores Marrodán Serrano, profesora titular de la Facultad de Biología - Departamento de Zoología y Antropología Física - de la Universidad Complutense de Madrid, y miembro del equipo de investigación EPINUT, también de la UCM. Y a la que conocíamos hace años por su libro “Antropología de la nutrición”, del que es co-autora, junto con Marisa González y Consuelo Prado.
El objetivo de su exposición fué el de “debatir la influencia de la alimentación sobre la historia evolutiva de nuestra especie y como generador de la diversidad biológica de las poblaciones humanas”.
Todo el contenido fué muy interesante y además escucharla fué un verdadero placer por el modo en que comunica: con rigor, claridad y sentido del humor.
Hacer un resumen resultaría muy extenso, pero no quiero dejar de subrayar algunas ideas-clave:
- La necesidad de alimentarse, en un entorno cambiante, ha sido un motor de evolución (no el único, pero sí muy importante) para nuestra especie y las que la precedieron. Todas las estrategias para conseguir, transformar y conservar los alimentos (la mayor parte de ellas realizadas en cooperación y transmitidas culturalmente) han ido conformando lo que es el homo sapiens actual. (Por cierto que Mª Dolores comentó que en general la caza estaba sobrevalorada, y que habría que hablar de sociedad de “recolectores y cazadores” y no al revés).
- La alimentación sigue siendo el gran problema del mundo actual: estamos polarizados entre zonas del mundo donde se padece hambre, y zonas donde se padece obesidad.
- Nuestra especie está preparada para la escasez. Esto ha permitido la aparición del “genotipo ahorrador”, que probabilizaba la supervivencia.
- No estamos preparados para la abundancia. Esto queda claro en el mundo occidental en general y en estudios realizados en sociedades que han pasado bruscamente de una sociedad tradicional a una modernizada, donde predomina la obesidad.
Ya escribimos en este blog sobre la importancia de Darwin y la Teoría de la Evolución para la Psicología. La Psicología tiene como ciencia limítrofe a la Biología y por tanto son de sumo interés los datos que pueden transmitirnos los biólogos. En este caso, nos permiten una visión más compleja y sutil de que lo que es la conducta alimentaria y los trastornos que pueden derivarse de ella, como la anorexia nerviosa, la bulimia y la obesidad, por ejemplo. En cambio, no hay apenas referencia a estos datos ni en los libros de Psicología que tratan de teoría de la conducta ni menos aún en los que tratan de los trastornos de la conducta alimentaria.
Y sin embargo, pensemos: una especie preparada genética y culturalmente para ahorrar energía, una sociedad con gran disponibilidad de alimento, y una moda - la delgadez - que afecta sobre todo a la mujer (precisamente un organismo más predispuesto a ahorrar, más ecoestable en palabras de Mª Dolores ) Y veremos que el cóctel para desarrollar problemas físicos y psicológicos está servido en las sociedades occidentales modernizadas.
Como subrayó nuestra bióloga, “si miramos al pasado, podemos comprender el presente”.
Y seguramente, intervenir mejor cara al futuro.
- Sesión de Debate en Nexo: “La Risa” (30-03-2009)
- Trastornos alimentarios (14-10-2008)
- Conferencia-debate en Nexo: “¿Chico o chica?. Diferencias de género en el esqueleto humano (08-03-2010)





Las modernas técnicas de neuroimagen funcional están permitiendo penetrar en el apasionante campo de los cambios en la actividad cerebral de las personas que padecen un trastorno psicológico. Una de las líneas de investigación, de especial relevancia para los psicólogos, es aquella que estudia los cambios en el funcionamiento neurológico de estas personas provocados por la intervención psicoterapéutica. Resulta impresionante saber que la terapia psicológica cambia significativamente el funcionamiento de zonas cerebrales críticas para la estabilidad emocional de las personas, y nos ha de hacer a los psicólogos más conscientes, si cabe, del enorme potencial de nuestra ciencia.

