El proyecto más importante de nuestra existencia es la construcción de nosotros mismos. El autoconocimiento y la aceptación de sí mismo, en cada etapa de la vida, es la base de cualquier progreso personal. Sobre esa base, es fundamental cuidarse, planificar la vida en torno a metas que nos mejoren y desarrollar conocimientos y habilidades que nos permitan comprender, disfrutar y relacionarnos mejor.
Entre las habilidades principales que permiten un conocimiento de sí mismo y de los demás, se hallan las habilidades para reconocer los sentimientos y expresarlos. Ser competente emocionalmente permite desarrollar una sana autoestima y desarrollar relaciones honestas e íntimas. Reconocer lo que nos emociona, nombrarlo y expresarlo con empatía hacia los demás, permite superar muchos problemas psicológicos.
Desarrollarse emocionalmente conlleva desarrollar la empatía. Tener autoestima, empatizar y defender nuestros derechos, implica transformar el estado de las cosas y construir una sociedad más solidaria y perfecta, así como preservar nuestra salud física y mental.
Es habitual asociar la Salud, al bienestar y a un buen desarrollo psicológico. Pero un buen desarrollo personal no es un desarrollo sin conflictos, sin obstáculos. Por el contrario, el conocimiento y control de uno mismo se alcanza experimentando tanto lo positivo como lo negativo, pero aprendiendo de ello.
Tener conocimientos específicos sobre la salud e instaurar los hábitos de vida que la refuerzan, así como tener habilidades sociales, de control de estrés, y de resolución de problemas, nos ayudará a sacarle partido a todas las experiencias.
La Prevención es una de las claves de la salud y del desarrollo personal y social. La prevención es formación.



