La tristeza es una emoción normal, que forma parte de la vida de todas las personas, y que está relacionada habitualmente con la pérdida: de personas, vivencias, situaciones, trabajos…… o con cambios en nosotros mismos.
También pueden aparecer emociones negativas derivadas, por ejemplo, de la alteración de los hábitos y ritmo de vida; conflictos con los demás; cambios continuos y/o importantes (incorporación a un trabajo nuevo, separaciones afectivas, hijos, etc.).
A veces nuestras emociones negativas pueden ser demasiado intensas y permanentes en el tiempo. Normalmente, hablamos de depresión, cuando:
Presentamos conductas de tristeza, pesimismo permanente ante el futuro, baja autoestima, ideas de suicidio, sentimiento de indefensión ante la vida, angustia y sentimiento de soledad, ausencia de motivación y de afectos positivos…
La intervención psicológica en estos casos estaría dirigida a apoyar emocionalmente a la persona y ayudarla a comprender qué está ocurriendo y qué debe hacer para recuperar lo antes posible un estado de ánimo más positivo, previniendo la cronificación de los episodios depresivos.



