Nuestra salud psicológica- e incluso la biológica- dependen enormemente de nuestras relaciones personales. Y dentro de ellas, la pareja sin duda ocupa un lugar central.
Si se mantiene una buena relación de pareja, ello contribuye a la felicidad y el bienestar en nuestras vidas; y naturalmente en la de nuestros hijos, si los tenemos.Mantener una buena pareja requiere de una serie de competencias complejas, donde ocupa un lugar fundamental la comunicación.
Pero la calidad de nuestra relación de pareja puede verse alterada o deteriorada, con el paso del tiempo por muchos motivos, y constituirse en una fuente de sufrimiento importante para nosotros; y producir una fuerte repercusión negativa en los niños.
En todo caso, los conflictos graves con la pareja conllevan una serie de problemas y una carga de sufrimiento emocional que a veces no somos capaces de controlar solos, y puede ser interesante pedir ayuda profesional. Las consultas más habituales se dan en las áreas de:
Discusiones frecuentes, mala comunicación, problemas sexuales, celos, diferentes criterios en la crianza y educación de los hijos, procesos de separación o divorcio, etc



