Parentalidad Positiva: satisfaciendo las necesidades de los hijos/as

“El desarrollo humano es de naturaleza social e interactiva, lo que implica atribuir a la familia, como contexto básico en el que la interacción tiene lugar, una responsabilidad decisiva en el desarrollo de los niños”.-Vigotsky, 1995.

 

Es bien sabido por todos el grado de dedicación y dificultad que puede llegar a suponer la tarea de ser padres. Sin embargo, no tenemos acceso a un manual de instrucciones que defina claramente en qué consiste ser un “buen padre/madre”. Otras veces, lo que ocurre es que no resulta fácil conciliar la vida laboral y familiar y esto acaba impidiendo que las familias participen del modo en que les gustaría en la educación de sus hijos.

Favorecer que los padres puedan desempeñar lo más adecuadamente posible su rol es una medida básica para proporcionar a los hijos un entorno protector y seguro, que satisfaga sus necesidades básicas, incluso en situaciones que pueden considerarse adversas.

niña

La primera infancia (0 a 3 años) es una etapa fundamental, en la que se asientan los primeros aprendizajes, que irán dando lugar a las competencias básicas a nivel social, afectivo y cognitivo. En la medida en la que se asientan las bases del comportamiento futuro, se trata de un momento evolutivo clave para cuidar con especial empeño las necesidades del niño (fisiológicas, emocionales y sociales) y eso debería incluir acciones dirigidas a prevenir posibles desajustes emocionales o retrasos cognitivos fruto del estrés familiar.

 

 

¿De qué estamos hablando? ¿Cómo llevarlo a cabo?

La mejor forma de proteger en la infancia es garantizar la satisfacción de las necesidades de los niños y adolescentes en sus principales contextos de interacción y desarrollo.

La parentalidad positiva se define como un comportamiento familiar que asegura la satisfacción de las necesidades de los niños, cuida y potencia sus capacidades, educa sin violencia, ofrece reconocimiento y orientación e incluye el establecimiento de los límites que permiten su pleno desarrollo (Recomendación del Consejo Europeo, 2006).

Esto supone:

  • Crear vínculos afectivos sanos, protectores y estables con los hijos (apego seguro).
  • Proporcionar a los hijos un entorno estructurado que les sirva de guía y modelo para aprender normas, valores, límites…
  • Estimular y apoyar el aprendizaje, fomentando la motivación y reforzando sus logros.
  • Reconocer y validar sus experiencias, intereses, preocupaciones y puntos de vista.
  • Capacitar a los niños y adolescentes para convertirlos en agentes activos en su propia vida.
  • Crear espacios de escucha activa, reflexión y comunicación.
  • Educar sin violencia, esto es, no participar en ningún tipo de castigo físico o psicológico que se aleje del buen trato.

 

Por tanto, podríamos aunar todas estos principios en tres objetivos parentales fundamentales:

  • Cuidar y proteger.
  • Estimular, apoyar y dialogar.
  • Organizar y administrar.

 

CUIDAR Y PROTEGER:

Para poder llevarlo a cabo, es importante ser sensibles al momento evolutivo del menor, es decir, observar y responder ante las exigencias de la etapa en la que se encuentre, una tarea que puede llegar a ser muy demandante en función del momento, pudiendo llegar a requerir la inversión de un tiempo y esfuerzo considerable y, en ocasiones, condicionando el ritmo de vida habitual.

Por otro lado, no solo va a ser suficiente querer a nuestros hijos. Es fundamental atender sus necesidades emocionales y sociales, es decir, aquello que les hace falta para sentirse bien y para relacionarse adecuadamente coapego_seguron los demás. Esto es tan importante como un buen descanso y una adecuada alimentación.

Los niños necesitan seguridad emocional, sentirse queridos, aceptados, cuidados y protegidos para poder explorar su medio con confianza y desarrollarse de forma plena. Hablamos de favorecer un vínculo de apego seguro entre el niño y sus cuidadores, y esto implica: incondicionalidad (“pase lo que pase, te quiero igual”), disponibilidad (“estoy aquí cuando me necesites, cuenta conmigo”), y eficacia (“atiendo tu necesidad aquí y ahora”). También serán fundamentales las muestras de cariño, el acercamiento físico, las caricias, los abrazos…

 

Recordemos: Incondicionalidad + Disponibilidad + Eficacia = Apego seguro

 

Es así como se va a posibilitar el desarrollo de una autoestima sana y podrán sentirse valiosos y dignos de aprecio.

Cuando, de lo contrario, tienen lugar carencias en relación a los cuidadores o las figuras de apego, los niños experimentan soledad, rechazo, abandono, desamparo e inseguridad y el aprendizaje que tienen lugar es que el mundo no es un lugar seguro ni predecible en el que vivir.

Como decíamos, además de esto, también es fundamental favorecer una red de apoyo social con la que puedan contar y desarrollarse más allá de la familia. Las relaciones sociales van a conformarse como un escenario básico y enriquecedor para el desarrollo de nuestros hijos, donde compartir intereses, jugar, disfrutar y aprender. Les permitirá aprender a tener en cuenta a los demás, a descubrir qué les gusta y qué no, a distinguirse como individuos y a construir una identidad propia. Por tanto, también influirá en la construcción de su autoestima.

 

ESTIMULAR, APOYAR Y DIALOGAR:

La familia es el primer escenario de aprendizaje para un niño, de ahí la importancia de que sus cuidadores estimulen cada uno de sus avances y peticiones de ayuda.

También es importante que la familia pueda disponer oportunidades para que los hijos logren éxitos y sientan que éstos son reconocidos y apoyados por los adultos. Esto, entre otras cosas, favorece el desarrollo de la confianza en sí mismos.

estres_familiarNo hay que perder de vista que el objetivo no es exigir a toda costa, ni pedir o esperar cosas de ellos que no pueden lograr, pues solo conseguiremos hacerles sentir frustración en exceso y transmitir el mensaje de que no vale la pena esforzarse. La tarea va más encaminada a generar la motivación necesaria para que ellos mismos se interesen por descubrir y aprender. Debemos transmitirles cuánto valoramos sus actitudes responsables y cuánto confiamos en ellos. Solo así podremos desarrollar al máximo sus potencialidades.

En esta misma línea, va a ser importante valorar más los esfuerzos y el proceso que el resultado. De esta manera, estaremos reforzando la actitud que, en ocasiones futuras, le permitirá probabilizar sus éxitos personales.

Para poder llevar a cabo todo esto con con cierto éxito, van a ser esenciales unas adecuadas habilidades de comunicación. En la comunicación familiar, tan importante como lo que se dice es cómo se dice, puesto que al mismo tiempo que nos comunicamos, estamos ejerciendo como modelos. Practicar la escucha activa, la empatía y la comunicación asertiva, por tanto, probabilizará una comunicación familiar sana y funcional.

 

ORGANIZAR Y ADMINISTRAR:

Los padres, como adultos del niño, además de disponer las condiciones para favorecer la satisfacción de las necesidades anteriormente comentadas, también tienen que llevar a cabo la ardua tarea que supone coordinar la crianza de los hijos, la vida laboral, los recursos económicos, etc.

Favorecer una alimentación equilibrada y sana, un descanso de calidad, mantener unas pautas de higiene y limpieza personal y del hogar, así como administrar la economía familiar, podríamos decir que son los fundamentales domésticos a garantizar por parte de cualquier familia.

A veces es una realidad que no se puede llegar a todo y la opción que hay que plantearse es comenzar a delegar tareas. Distribuir responsabilidades en la familia, optimizar el tiempo, ordenar las tareas por niveles de importancia y ser realista con los propósitos que nos planteamos puede ayudarnos a gestionar con eficacia las tareas familiares. Además de ayudarnos a ser eficaces, puede prevenir que nuestra salud psicológica se vea afectada. Es bien conocido por todos como en muchas ocasiones observamos a otros adultos sobrepasados por el estrés que puede llegar a suponer el ejercicio de la paternidad.

También es importante que nos defamilia_tradicionalmos un respiro, que tengamos espacios para el autocuidado y para el descanso. Esto nos ayudará a renovar el entusiasmo y las energías necesarias. Asimismo, cuidar nuestra relación de pareja, dejará la puerta abierta para disfrutar de un clima positivo que dispondrá las condiciones para que podamos coordinar mejor todos los recursos, incluido negociar y repartir tareas entre ambos.

En otras ocasiones, la opción puede llegar a ser pedir ayuda. Cada vez más existen espacios a los que poder recurrir cuando se necesita más apoyo que el que pueden darnos otros familiares o amigos. La ayuda profesional, en ocasiones, es una opción fundamental.

Algunos recursos gratuitos que pueden favorecer el ejercicio de la parentalidad positiva:

 

No dejemos de tener presente que todas las familias experimentan situaciones estresantes. Todas tienen dificultades, aunque difieran en el grado de ayuda que puedan llegar a requerir.

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