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El Mindfulness y las técnicas de exposición

27 de Junio de 2012
Publicado por Esperanza López Marcos | 2 comentariosComentarios

Hacer mindfulness está de moda, tanto para las personas que sufren cualquiera de los trastornos de ansiedad propios de hoy día, como para los psicólogos que casi nos vemos empujados a aplicar las técnicas que tantas veces nos “venden”  las últimas tendencias en nuestra profesión (coaching, etc).

Los humanos nos definimos por la capacidad de reflexionar acerca de todo lo que vivimos, el pasado y el futuro. Nuestra mente está, casi la mitad del tiempo que permanecemos despiertos, divagando en temas que no son el momento presente. Estamos evolutivamente preparados para pensar en varios asuntos a la vez, saltamos de unos a otros dependiendo de la urgencia, presión, deseo o preocupación que nos lleve a esos pensamientos. Según este estudio parece que esa divagación predice mejor el bienestar que las actividades en que estamos involucrados, es decir, dependiendo de que lugares elija nuestro pensamiento estaremos más o menos satisfechos, parece que la actividad a la que más atención prestamos son las relaciones sexuales ( y no siempre…).

Si nos cuesta tanto centrar nuestra atención en la vida cotidiana, es fácil deducir que  sea todavía más complicado atender a nuestros sentimientos o emociones valoradas socialmente como indeseables, me refiero al miedo, la ira, la vergüenza, etc. que nos suponen, cuando menos, un sufrimiento que tendemos a evitar como sea. Es en este contexto donde veo la utilidad de la atención plena como técnica. El entrenamiento en meditación supone focalizar la atención en el estímulo elegido para concentrarnos, (generalmente la respiración) tantas veces como la mente se desvíe planificando, anticipando, recordando etc. y también ser conscientes de que tipo de pensamientos nos distraen. Esto supone una ayuda para identificar los pensamientos, emociones y sentimientos que nos alejan de la realidad y poder trabajar en ellos en la terapia.

El otro aspecto que me interesa es el de la aceptación de las emociones y sentimientos desagradables. Cuando se avanza en el entrenamiento en plena conciencia, se trabaja en aumentar la capacidad de resistir las emociones dolorosas, no escapando de ellas si no manteniéndolas el tiempo suficiente como para acostumbrarse a ellas y que pierdan parte del valor aversivo que tienen. Es, tal como yo lo veo, una variante de inundación que pone el peso en sentir miedo, cólera o dolor emocional sin pretender modificarlo, atendiendo a los cambios y modificaciones que se producen sin la intervención del terapeuta o de la persona que lo practica. Es una forma de producir habituación y, por lo que he leído, la ACT la utiliza como tal.

Por todo ello, creo que las técnicas de mindfulness pueden ser de gran utilidad como apoyo en la terapia, y como tal tenemos que utilizarlas. Pero también pienso que los psicólogos tenemos el deber de aclarar que son sólo eso (y no es poco), técnicas. No son terapias, ni modelos explicativos de los problemas, ni nuevas teorías etc. debemos divulgar nuestra ciencia ayudando a que la población distinga entre terapias basadas en el mindfulness ( o en la regresión, o en el reiki…) y las que tienen un sólido modelo explicativo y un cuerpo científico que las avala.

Para terminar, os dejo un regalito por si queréis comenzar con la práctica.

 

 

 

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Categoría: Nexo | Etiquetas:

La atención sostenida

7 de Noviembre de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 3 comentariosComentarios

Autora: Verónica Cruz

Nuestra “mente de mono” como dicen los budistas, nos lleva de un sitio para otro, hace que no podamos permanecer concentrados en algo durante más de tres minutos y para colmo, ¡estamos biológicamente preparados para atender más tiempo a las emociones negativas…!

La entropía psíquica a la que tendemos continuamente puede ser contarrestada pero hay que invertir energía en ello. La atención sostenida es el remedio al caos de nuestra mente y un ingrediente básico para disfrutar de lo que estamos haciendo y conseguir entrar en flujo.

La atención sostenida alarga los momentos de experiencia sin valorarlos. el entrenamiento consiste en concentrarnos en un conjunto de estímulos (por ejemplo, sonidos del exterior) y mantenernos un tiempo en ese estado, sin hacer interpretaciones ni juicios sobre lo que estoy percibiendo. La mente está despierta, curiosa, neutra y tranquila durante el proceso. 

Este tipo de entrenamiento posee grandes beneficios, entre ellos, se produce una mayor activación en el córtex prefrontal izquierdo (zona que se activa cuando estamos felices) y baja la actividad de la amígdala, disminuyendo las emociones de enfado y miedo.

Pero además de la armonía psicológica y el equilibrio homeostático que produce un entrenamiento continuado, la atención plena nos hace más inteligentes.

No podemos obviar que nuestra visión del mundo es una interpretación de lo que vemos, sentimos y oímos.  Lamentablemente sólo vemos aquello que estamos preparados para ver, tenemos una visión sesgada de lo que nos rodea. Pero si alargamos el tiempo de percepción sin entrar en valoraciones ni juicios, estamos estirando el tiempo de percepción objetiva.

Permanecer en los momentos de silencio donde sólo percibimos, es un paso para poder llegar a ver el mundo como es y no como queremos que sea o creemos que es. Este entrenamiento probabiliza encontrar otras perspectivas, otros puntos de vista, una realidad más compleja y más bella, más profunda y más inquietante, la realidad que nos rodea y que estamos acostumbrados a pasar por alto. Cuando somos capaces de permanecer en la atención sostenida se produce como afirma el psiquiatra J. Deikman “una desautomatización de las estructuras psicológicas que limitan, organizan, seleccionan e interpretan los estímulos perceptuales que  llegan del exterior”. Esto permite una ganancia en intensidad y riqueza sensorial. También generaremos nuevas conexiones, ya que como asegura el neuropsicólogo Richard Davidson, cualquier cambio en nuestra conducta o en nuestra forma de pensar, provocará un cambio en la función del cerebro y a continuación, en su estructura.

¿Y ésto cómo afecta en la vida cotidiana? Si esta consciencia plena y desidentificada la aplicamos a nuestras relaciones, es posible que veamos a las personas más allá de nuestras propias limitaciones, más allá de nuestros defectos y nuestras virtudes, más allá, en definitiva, de lo que somos nosotros mismos.

“Vivimos bajo una cadena que selecciona y aisla un único aspecto de la realidad”

(Matthieu Ricard)

La atención sostenida, desnuda de valoraciones y prejuicios, nos entrena para vivir intensamente a través de los sentidos, para relacionarnos sin limitaciones, para sentir plenamente la vida en toda su dimensión.

 Autora: Verónica Cruz

 Bibliografía recomendada:

-         Ricard, M. (2009) El arte de la meditación. París: Urano

-         Rubia, F. (2003)  La conexión divina. La experiencia mística y la neurobiolología. Barcelona: Crítica

-         Segovia, S. (2004) Crecimiento personal: aportaciones de Oriente y Occidente. Cap. “Meditación y     Psicoterapia”.  Bilbao: Desclée de Brouwer

  

 

 

 

 

 

 

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Neurociencia y esquizofrenia

26 de Mayo de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | 1 comentarioComentarios

La neurociencia está de moda, nunca se había producido en la historia una conexión tan directa entre los hallazgos neurocientíficos y la población. A través de todos los medios e internet, nos llegan noticias sobre el funcionamiento del cerebro y sus implicaciones. El impresionante desarrollo de las técnicas de neuroimagen, desde la aplicación de los primeros rayos X en los años 70, pasando por la tomografía axial computarizada (TAC), las imágenes de resonancia magnética (IRM) con mayor capacidad de resolución, y acabando con la morfometría basada en el Vóxel (imágenes de resonancia magnética estructural en tres dimensiones),  explica en gran medida el boom. Las técnicas nos permiten ”ver” en directo y constatar de forma “directa” lo qué está pasando en el cerebro de las personas o de los animales cuando están en reposo o realizando alguna actividad. Una imagen vale más que mil palabras ¿no? Antes, se podía especular acerca de si tal cosa activaba un área u otra, ahora lo “observamos”.

Gracias a la neuroimagen e investigación, hoy sabemos que personas con esquizofrenia que han sido estudiadas y comparadas con otras que no presentaban diagnóstico psiquiátrico, muestran principalmente: un ensanchamiento de los ventrículos; una disminución del volumen en el complejo amígdala-hipocampo-otras estructuras límbicas; una hipo o hiper-actividad en los ganglios basales; una disminución de volumen del giro temporal superior y alteraciones en el cuerpo calloso; además de una marcada hipofrontalidad (región prefrontal dorsolateral, implicada en la planificación y también en la conciencia de sí mismo y de la enfermedad).

Pero a estos datos, se añaden otros de impacto especial sobre la población por su naturaleza: en septiembre de 2001, unos investigadores de UCLA mostraron al mundo las primeras imágenes que mostraban los “efectos devastadores del desarrollo de la enfermedad” en adolescentes con diagnóstico de esquizofrenia en inicio temprano (se estima que una de 40.000 personas la padecen). Se cartografió sus cerebros en los años de desarrollo desde el inicio de la pubertad, demostrándose una onda dinámica de pérdida de tejido gris, como un “incendio forestal” que destruye tejidos a medida que la enfermedad avanzaba. La pérdida de materia gris se iniciaba con más del 10% al principio en el lóbulo parietal y se va extendiendo a todo el cerebro en cinco años (alcanzando hasta una pérdida del 20% de sustancia gris). Se comprobó que a mayor pérdida, mayor gravedad o empeoramiento en los síntomas psicóticos y depresión.

Impactante: el cerebro de los esquizofrénicos sufre cambios, no sólo en el funcionamiento de los circuitos neuronales, como sucede en la depresión, sino también cambios en su arquitectura. Las conclusiones para algunos están claras: La esquizofrenia produce una reducción del volumen de la corteza, marcando diferencias estructurales con cerebros sanos; el deterioro cognitivo queda explicado; la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro y el objetivo es “curarlo” con psicofármacos. Todavía hay más: la prevención es posible, es una “clave”: proporcionemos psicofármacos a los niños “vulnerables” para evitar la esquizofrenia en el mundo.

Con mi máximo respeto a todos aquellos que se preocupan por combatir esta grave alteración psicológico-social y buscan remedio en la química farmacológica, creo que sería necesario también expresar públicamente con más ahínco lo que multitud de datos científicos avalan también hasta el momento. Que una de las principales características del cerebro sea su plasticidad y que la arquitectura neuronal se desarrolla en función de la naturaleza de las interacciones sociales también se puede “ver”. Para empezar ya sabemos que:

  • El cerebro está en constante desarrollo hasta la juventud y los primeros años son “vitales” ya que se constituyen las primeras redes neuronales a partir del contacto social (el cerebro se “alimenta” y se organiza funcional y estructuralmente como resultado de los cuidados físicos, las caricias y el mecimiento, las respuestas empáticas contingentes a las llamadas del niño y el intercambio emocional positivo).
  • El contacto físico y mecimiento tiene relación con la estimulación vestibular y el desarrollo del cerebelo (producción de noradrenalina y dopamina). Hay que recordar aquí que el cerebelo es menor en niños abandonados, maltratados o sometidos a fuerte estrés, (también, casualmente, se halla lo mismo en personas con esquizofrenia).
  • La imposibilidad de construir un apego afectivo seguro provoca una menor concentración de transmisores en la zona del hipocampo (central de la memoria y el aprendizaje). la falta de sincronía y sintonía emocional con el niño se ha relacionado con el desequilibrio en la producción de cortisol, lo que afecta a la maduración del hipocampo y a los procesos de memoria (el hipocampo es menor en aquellos que han sufrido experiencias traumáticas en la infancia).
  • La separación está mediada por las benzodiacepinas en la amígdala; los encuentros y el apego por las endorfinas.
  • El desarrollo normal implica una pérdida del 10% de sustancia gris entre los 12 y 20 años; un crecimiento del cerebelo hasta los 22 años; y es absolutamente “normal” una “caída emocional” durante los años de adolescencia (hasta un 50% más que los adultos o niños de sentimientos de verguenza, miedo e inseguridad, más confusión de identidad) debido a la transición más o menos brutal que conlleve el paso a la vida adulta. Recordemos aquí, que la dolescencia es fase crítica en el inicio de la esquizofrenia.

Me pregunto si estos datos no son suficientes para plantearse una prevención desde la educación y creación de redes sociales seguras para los niños, antes de plantearse experimentar físicamente con sus cerebros para “ver” qué pasa. En el estudio de la esquizofrenia hemos pasado de la madre “esquizofrenógena” a negar la importancia del núcleo familiar, consolándonos con creer que la enfermedad está “dentro” del cerebro, es del cerebro y la biología, por tanto, tiene la culpa. ¡Menos mal que las empresas farmaceúticas están ahí para echarnos una mano!

Una imagen es indiscutible, sí, pero aunque a muchos no les guste, además de mirar dentro, conviene mirar lo que pasa fuera, (de paso interpretar la interacción) y recordar que la infancia de la gran mayoría de las personas con esquizofrenia es tremendamente infeliz y que el cerebro se construye a base de confiar/desconfiar en los demás.

Literatura recomendada:

-Modelos de Locura, de Read, Mosher y Bentall (2004). En la editorial Herder Barcelona, 2006. (Para los interesados en conocer si la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro o qué es…)

Debate en Nexo: Entrenamiento de la expresión emocional básica en trastornos psicológicos graves

12 de Mayo de 2010
Publicado por Carmen Loureiro Rey | Sin comentariosComentarios

El pásado viernes se celebró en Nexo un debate sobre la relevancia del entrenamiento en expresión emocional básica para personas que padecen trastorno psicológico grave, centrándonos especialmente en los casos de esquizofrenia, invitando como conferenciante a la psicóloga Sara Lafuente, directora de varios recursos de rehabilitación psicosocial, de la Fundación Manantial.

En el encuentro, se expuso el último trabajo presentado por Lafuente y Loureiro en el último Congreso Mundial de Rehabilitación Psicosocial, celebrado en Bangalore en noviembre de 2009 y que será publicado próximamente en un especial dedicado a tal congreso en International Journal of Mental Health. Este trabajo discute la eficacia de los entrenamientos en competencia social basados en los programas de Liberman y plantea como clave para el desarrollo de tales competencias, el reconocimiento, expresión de emociones y la empatía como base organizadora y moduladora del aprendizaje de las habilidades sociales.

Una de las cuestiones que se discutieron tiene que ver con los niveles de desarrollo de las habilidades sociales. Aunque los aspectos no verbales y emocionales de la conducta social están lógicamente presentes en cualquier objetivo de entrenamiento, en la práctica, la intervención se centra habitualmente en el intento de desarrollar estrategias verbales, principalmente. Pero ajustarse a un contexto social y a un interlocutor determinado, y conseguir, a su vez el logro de objetivos, sólo es posible en la medida que la persona es capaz de discriminar las claves situacionales y expresivas de los interlocutores, así como de organizarse en función de los propios deseos y objetivos, lo que supone una madurez en la autorregulación emocional. La competencia social y emocional son inseparables, y su desarrollo evolutivo así lo demuestra. 

La baja capacidad de respuesta emocional, la apatía, la anhedonia y el aislamiento social, son características de las personas que padecen esquizofrenia, pero el interés por el estudio de la competencia emocional en los trastornos psicológicos graves es relativamente reciente y todavía es una incógnita el papel que las emociones cumplen en la etiología, así como los posibles efectos específicos en la evolución del trastorno. Teniendo en cuenta que cada emoción cumple una función distinta y clave para la vida, consideramos que es fundamental averiguar con qué tipo de experiencia emocional se encuentran más problemas en los trastornos psicológicos graves y en qué nivel: detección, reconocimiento e interpretación de la emociones ajenas y/o contacto con la propia experiencia emcional, su sentimiento y expresión.

Algunos estudios arrojan luz en este sentido, mostrando que las personas que padecen esquizofrenia tienen más dificultades que las personas sanas para interpretar la emociones en general (véase revisión de Mandal y cols, 1998).  Más concretamente, las dificultades parece que se centran en el reconocimiento de la verguenza y el miedo (Dougherty y cols, 1974); del enfado (Mandal y cols, 1985) o de la tristeza (cuando también se trataba de identificar la voz), (Edwards y cols, 2001). En lo que respecta a la expresión, se han encontrado dificultades para expresar enfado y tristeza (Thornton y Exline, 1976).

En el debate se presentó los primeros resultados de la aplicación del Entrenamiento Natural, una herramienta terapéutica para el desarrollo de la expresión emocional y de la empatía, como base de cualquier entrenamiento posterior en habilidades sociales. Recibe ese nombre por tratar de replicar el desarrollo ontogenético de las competencias emocionales y sociales. Se basa en los últimos estudios sobre imitación relacionados con las neuronas espejo y los avances respecto a la representación corporal de las emociones de Damasio. En este entrenamiento se concede especial importancia a la habilidad expresiva y empática de los profesionales y al uso de una metodología basada en el juego para crear contextos de aprendizaje relajados, así como al papel de la imitación y sincronía a través del uso de de técnicas teatrales basadas en la expresión corporal y el uso de la voz.

Damasio, A. (2003): Looking for Spinoza. Edición española: En busca de Spinoza. Barcelona: Crítica, 2005.

Eisenberg, N & Strayer, J. (1987): Empathy and its development. Edición española, La Empatía y su desarrollo. Bilbao: Desclee De Brouver, 1992. 

Mandal, M. & cols (1998): Facial expressions of emotions and schizophrenia: A review. Sch. Bul. 243: 99-110

Rizzolati, G. & Craighero, L. (2004): The mirror-neuron system. Annual Review of Neuroscience 27, 169-192.

 
 
 

 

 

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Premio a la excelencia docente del IE Business School

25 de Septiembre de 2009
Publicado por Esperanza López Marcos | 3 comentariosComentarios

El pasado martes 22 de septiembre nuestro compañero Francisco  Cozar  (Kiko) recibio el premio a la “excelencia docente” que otorga la escuela de negocios más prestigiosa de Europa y de las tres mejores en el ranking mundial.

Le acompañamos, con mucho orgullo y satisfacción, en representación de Nexo, Pilar Barbado y yo. Con este premio nos sentimos recompensados y reconocidos todos los compañeros de Nexo, ya que en los 12 años que llevamos haciendo el Taller de Trabajo en Equipo para esa empresa hemos trabajado juntos formando un buen equipo y compartido muchos momentos con sus dificultades y sus satisfacciones, pero siempre intentando ofrecer lo mejor de nuestra experiencia y aportar un enfoque humanístico en nuestras clases.

Precisamente este enfoque humanístico fue lo que más nos llamó la atención en la presentación de los premios. Estando entre la élite de los empresarios nos sorprendió gratamente el talante abierto a las aportaciones de las últimas corrientes de inteligencia emocional en las organizaciones. Por otra parte, creo que no puede ser de otra manera, ya que las empresas que son capaces de ofrecer a sus empleados la motivación y satisfacción personal que todos necesitamos para sentirnos realizados profesionalmente, sobresalen en calidad y competitividad, además de contribuir a cambiar la cultura individualista que hasta ahora ha primado.

Lo dicho, que es un orgullo para nosotros que se valore precisamente la parte de nuestro trabajo que más nos gusta, la de contribuir (modestamente) a mejorar la calidad de vida de las personas, estén donde estén. Y estar en los foros más avanzados de nuestro entorno en cuanto a calidad y excelencia.

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