El buen humor y la risa según Darwin
2 de Abril de 2009
Darwin (supongo que bajo ese estado de insaciable curiosidad en el que vivía), andaba buscando una definición de “buen humor” y le preguntó a un niño de cuatro años qué pensaba sobre ello. El niño le contestó:
Es reir, hablar y dar besos
“Sería difícil ofrecer una definición más adecuada y práctica“, pensó Darwin.
La risa fue objeto de máximo interés para este científico, tal como lo manifestó en ‘La expresión de las emociones en los animales y en el hombre‘. Sus observaciones al respecto han servido de base para la investigación actual sobre las peculiaridades de esta expresión emocional y sus funciones.
Darwin distingue con acierto la risa como respuesta refleja (por ejemplo, en las cosquillas), de la risa como respuesta emocional a una idea o hecho divertido. Señala la gran diferencia, en la frecuencia y espontaneidad, entre la risa infantil y la de los adultos, marcando ya la idea de un desarrollo evolutivo en la expresión de la alegría y sus posibles funciones según la edad.
Describe con gran precisión la expresión de la risa en sus distintas intensidades, señalando la importancia del papel de los músculos cigomáticos mayores (en la elevación de las mejillas), además del papel asignado en la expresión de la alegría a los orbitales (párpado inferior del ojo), como en su época defendía el Dr. Duchenne.
Se plantea la hipótesis de que la risa humana -que incluye una expresión de la voz que no está presente en otros primates-, pueda deberse a la evolución de los sonidos vocales e instrumentales, que en el reino animal se utilizan como reclamo o como seducción entre los sexos, o como vinculación entre padres y crías, o entre miembros de la misma unidad social. De modo que la emisión de ciertos sonidos podría haber llegado a asociarse con un estado de ánimo placentero. A lo que yo añadiría, a un estado de confianza y seguridad en la relación social.
A Darwin también le fascinó la conexión entre las lágrimas de la alegría y las de la pena, planteándose el papel de la contracción de los orbiculares en ambas emociones, y muchas otras cosas más… Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, es cuestionarse sobre lo que estimula la risa y observar que “la causa más común sea algo incongruente, inexplicable o inesperado -una idea que rompa la cadena habitual de pensamiento, por ejemplo-, y cierto sentimiento de superioridad.”
Sin duda, explorar los distintos tipos de risa y lo que las estimula, nos llevará a avanzar sobre sus funciones y sus posibles aplicaciones.
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